
“Es necesario antes que nada distinguir entre la pedagogía teatral, por un lado, y la práctica creativa, por el otro. Esta última no es enseñable: tan sólo queda la estrategia educacional de crear ámbitos propicios al “desarrollo” de la personalidad creadora del alumno, con todas las dificultades que esto implica.
En la pedagogía del arte, por un lado hay que evitar la pretensión de enseñar a crear, por imposible y porque, en el mejor de los casos, sólo produciría epígonos. Y por el otro, hay que evitar la chatura de la “repetición ciega de lo que me enseñaron a mí”. Evitar, digo, el eclecticismo resultante de cualquier lista de tareas, juegos y prácticas resultante de la mera acumulación acrítica de ejercicios que alguna vez “funcionaron” pero carente de organicidad interna y de apoyo multidisciplinario.
Es imprescindible pues, para todo buen docente teatral, el enunciado y la práctica prolongada de un enfoque pedagógico coherente, sistemático y no contradictorio en sus postulados que, por un lado enseñe el alumno el manejo de las herramientas y los procedimientos tendientes a crear un personaje en escena (“la técnica”) y que por el otro no ahogue su personalidad creadora e irrepetible en el estrecho corset de una estética cualquiera sea la que fuere.”
Raúl Serrano
En la pedagogía del arte, por un lado hay que evitar la pretensión de enseñar a crear, por imposible y porque, en el mejor de los casos, sólo produciría epígonos. Y por el otro, hay que evitar la chatura de la “repetición ciega de lo que me enseñaron a mí”. Evitar, digo, el eclecticismo resultante de cualquier lista de tareas, juegos y prácticas resultante de la mera acumulación acrítica de ejercicios que alguna vez “funcionaron” pero carente de organicidad interna y de apoyo multidisciplinario.
Es imprescindible pues, para todo buen docente teatral, el enunciado y la práctica prolongada de un enfoque pedagógico coherente, sistemático y no contradictorio en sus postulados que, por un lado enseñe el alumno el manejo de las herramientas y los procedimientos tendientes a crear un personaje en escena (“la técnica”) y que por el otro no ahogue su personalidad creadora e irrepetible en el estrecho corset de una estética cualquiera sea la que fuere.”
Raúl Serrano